Visita de amigos por Sevilla

A continuación os dejo una visita de amigos por la ciudad de Sevilla confeccionada por mí. Si alguna vez estáis interesados en realizarla, sólo tendréis que buscar un grupo de, al menos, 10 personas, y poneros en contacto conmigo a través del email:  d_rodriguezcordon@hotmail.com

“Espionaje y oficiales nazis en la Sevilla de la Segunda Guerra Mundial”

Sevilla y la II Guerra Mundial

La última vez que el Graf Zeppelin -con la esvástica nazi en la cola- sobrevoló Sevilla fue un 10 de Julio del 1936.

1. Comenzaremos en la Calle Montevideo (en el Barrio de El Porvenir).

En esta histórica finca –en la época que nos toca tenía asignado un número diferente de la misma vía- podemos explicar el origen de las relaciones entre Sevilla y Alemania a comienzos del s. XX.

En esta dirección, en el chalet conocido como Villa Minerva, se situaba el famoso Colegio Alemán de Sevilla. El más importante de los de su categoría de toda España.

Una gran colonia de alemanes, con vista comercial y de negocios, se asienta en el barrio del Porvenir los años anteriores a la Exposición Iberoamericana del 29 y fundan ese colegio. Alemanes industriales que más tarde dirigirán las primeras empresas especializadas del sector corchotaponero, crearán la industria eléctrica en nuestra ciudad, también la cervecera, la mecánica y la siderometalúrgica, así como las empresas consignatarias de buques y de finanzas y seguros.

Será en 1934 cuando el Partido Nazi configure una delegación en Sevilla comandada ni más ni menos que por el Director del Colegio Alemán, el conocido como señor Brugel.

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28 de octubre de 1938. Campo de fútbol de Heliópolis (Real Betis). Las Juventudes Falangistas realizarán maniobras militares junto con las Juventudes Hitlerianas.

2.Plaza de España.

Aquí situaremos a la Sevilla de postguerra. Una Sevilla que ha mandado a su ‘querido’ general Queipo de Llano, conocido como el Virrey de Andalucía, a saludar a Hitler y a entrevistarse con su mano derecha Hermann Goering, en el desfile celebrado en Berlín el 6 de junio de 1939 -abajo, en la foto-. Un glorioso desfile en el que se honraba la victoriosa labor de la Legión Cóndor. Famosas son las fotos a color dela revista LIFE de su presencia en tal acto.

La Capitanía General de Sevilla, sede de la II región Militar de España desde 1937 hasta 2002, era una demarcación territorial de las fuerzas armadas que daba cobertura militar a toda Andalucía y por tanto a todos sus puertos estratégicos, entre ellos los de Huelva y Cádiz. Desde aquí se controlaba cada embarcación que atracaba o partía desde nuestras aguas. Y desde aquí se concedía toda esa información privilegiada al cónsul alemán de Sevilla, Gustavo –pues se españolizó su nombre- Draeger.

Un consulado que físicamente se encontraba en la Avenida Queipo de Llano –hoy Avenida de la Constitución- esquina con Marqués de Vinuesa. Draeger, a través de sus hombres de confianza, se encargaba de sabotear cualquier navío con bandera aliada durante la Segunda Guerra Mundial. Así pues, nos encontramos con dos ‘sevillanos’ que sirvieron a la causa de la esvástica en nuestra tierra tales como los hermanos Adolf y Ludwig Clauss. Hijos de un antiguo cónsul alemán en nuestra ciudad. Ambos, miembros activos de la Abwher (inteligencia militar nazi), eran los artífices de coordinar cualquier actividad que mandara al traste los intereses aliados en Andalucía Occidental. Adolf, que fue el más activo, vivía a caballo entre Sevilla y Huelva. Y éste, precisamente, fue el culpable de una de las mayores meteduras de pata militares de la Alemania de Hitler.

Clauss fue el artífice de dar veracidad y autenticidad a los documentos que portaba un paracaidista británico hallado muerto en Punta Umbría. En esos papeles de un tal William Martin de la Royal Navy, figuraba que los aliados desembarcarían en el Meditarráneo por Córcega y Cerdeña para desmontar el mando en la zona de los nazis. Aunque realmente se trataba de una operación secreta de la Armada Británica –pensada entre otros por el padre de James Bond, Ian Fleming-. Una operación en la que se dotó de una identidad militar falsa a un vagabundo galés encontrado muerto en aquella fecha, y al que se le adjuntó una documentación con fechas y lugares erróneos. Y así fue. Mientras los nazis aguardaban en las islas italianas los aliados entraron por Sicilia asestando un golpe brutal a los intereses de Hitler.

El deshonroso honor de que se produjera tal debacle fue el espía ‘sevillano’ Adolf Clauss. Tras morder el anzuelo, Churchill que estaba en la Casa Blanca de viaje recibió un telegrama en el que decía: “Se han tragado toda la carne picada”. Ese es el origen del nombre de la Operación Mincemeat.

El general Queipo de Llano saluda a Adolf Hitler en un viaje oficial a Berlín, al poco de acabar la Guerra Civil

3.Museo Arqueológico.

Aquí engancharemos con los nazis y su amor por ‘el arte’. Un arte que seleccionaban en muchas ocasiones sin mucho criterio. Como ejemplo decir que cuando saquearon el Louvre en París llegaron a intercambiar con coleccionistas de arte privados –que se frotaban las manos- diez pinturas de Picasso por una sola del artista flamenco Van Dick. Un extraño trueque.

Muchos fueron los cuadros de Velázquez por ejemplo que los nazis expoliaron y robaron como ‘Los músicos’ o ‘Retrato ecuestre de Felipe IV’, ambos expuestos en la pinacoteca parisina y posteriormente recuperados por los famosos y cinematográficos ‘Monuments Men’. Retomando el asunto artístico sí que eran personas relativamente preparadas y con conocimientos. Sensibles con lo cultural, aunque también por los buenos resultados propagandísticos que esto podía dejar. En este museo sevillano se encuentran piezas arqueológicas de la Edad de Bronce procedentes de una cueva, llamada la Cueva de Don Juan, situada en la localidad sevillana de Constantina. ¿Quién era ese tal don Juan?

Pues Lèon Degrelle, alias Juan José León Ramírez Reina. Nada más y nada menos que uno de los oficiales nazis de las SS más importantes del último tramo de la Segunda Guerra Mundial. Él mismo decía que Hitler llegó a decirle en persona que era el hijo que nunca tuvo. Un sanguinario nazi, responsable entre otros de la matanza de un grupo de civiles en su localidad natal de Bouillon, en Bélgica, que recaló en nuestra provincia y se hizo un hombre muy rico. En total se contabilizan en nuestro país unos 107 miembros del Partido Nazi los que acabaron refugiándose tras la contienda.

LEON DEGRELLE

Lèon Degrelle, junto a su hijo, en Constantina (Sevilla).

Una ruta original de David Rodríguez Cordón, periodista y escritor.

Twitter: @muyhistoria

Email: d_rodriguezcordon@hotmail.com

 

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